Higiene en la educación física
El capítulo de la educación física que trata de la higiene se refiere a la serie de hábitos del entrenamiento que permiten un mejor resultado del ejercicio físico. Por ejemplo, la necesidad de ejecutar siempre a la misma hora los ejercicios obedece a la higiene deportiva, desarrollando así un estereotipo o imagen corporal dinámica.
Es esencial garantizar la ejecución de unas tareas a una hora fija, además de la adecuada alimentación y sueño.
Respecto a los escolares, las horas óptimas del día para realizar ejercicios físicos son desde las 10.00 a 13.00 horas, y entre las 16.00 y las 18.00 horas, siempre antes o después de un periodo de recreo, para el aseo personal tras el esfuerzo y el cambio de ropa.
El calentamiento es fundamental antes de empezar cualquier actividad física, por ello en la edad escolar es más corto, pues con unos 10 15 minutos bastan, incluyendo ejercicios de carrera continua, movilidad articular, elasticidad, flexibilidad y coordinación intermiembros, así como el descanso previo a la actividad fundamental.
La vuelta a la calma también es importante y no debe ser menor a 5 minutos facilitando el descanso. Para que se produzcan beneficios importantes con la práctica de ejercicios, se deben realizar al menos de 3 a 4 sesiones de trabajo cada semana. Dos sesiones de clase de Educación Física y al menos otros dos dedicados a los juegos y deportes, en actuaciones de segundo tiempo pedagógico.
La alternancia entre esfuerzos y descansos es lo que llevará a conseguir las mejoras adaptativas inducidas por el trabajo físico.
Condiciones de la ducha
- Debe realizarse lo más rápido posible para evitar enfriamiento.
- Debe durar más de 5 minutos.
- Deberá reunir 3 etapas: mojado de la piel, fricción con jabón y enjuague.
- El agua debe tener presión suficiente para el arrastre de elementos depositados en la piel (sudor, tierra, etc.).
- No es recomendable, y en ocasiones es peligroso, ducharse con agua fría después de haber hecho un ejercicio físico intenso.
- Durante la ducha debe efectuarse un masaje suave en dirección al corazón, para favorecer la circulación de retorno.
Para contribuir al buen cuidado de la piel se debe acostumbrar a los niños y niñas a que sean responsables de su equipamiento personal; que tengan una bolsa exclusiva para sus prendas; y que tengan siempre en la bolsa toalla, jabón, camiseta limpia de remuda, así como las posibles protecciones que precisen, como rodilleros, ligas, etcétera

Respecto a los escolares, las horas óptimas del día para realizar ejercicios físicos son desde las 10.00 a 13.00 horas, y entre las 16.00 y las 18.00 horas, siempre antes o después de un periodo de recreo, para el aseo personal tras el esfuerzo y el cambio de ropa.
El calentamiento es fundamental antes de empezar cualquier actividad física, por ello en la edad escolar es más corto, pues con unos 10 15 minutos bastan, incluyendo ejercicios de carrera continua, movilidad articular, elasticidad, flexibilidad y coordinación intermiembros, así como el descanso previo a la actividad fundamental.
La vuelta a la calma también es importante y no debe ser menor a 5 minutos facilitando el descanso. Para que se produzcan beneficios importantes con la práctica de ejercicios, se deben realizar al menos de 3 a 4 sesiones de trabajo cada semana. Dos sesiones de clase de Educación Física y al menos otros dos dedicados a los juegos y deportes, en actuaciones de segundo tiempo pedagógico.
La alternancia entre esfuerzos y descansos es lo que llevará a conseguir las mejoras adaptativas inducidas por el trabajo físico.
Condiciones de la ducha
- Debe realizarse lo más rápido posible para evitar enfriamiento.
- Debe durar más de 5 minutos.
- Deberá reunir 3 etapas: mojado de la piel, fricción con jabón y enjuague.
- El agua debe tener presión suficiente para el arrastre de elementos depositados en la piel (sudor, tierra, etc.).
- No es recomendable, y en ocasiones es peligroso, ducharse con agua fría después de haber hecho un ejercicio físico intenso.
- Durante la ducha debe efectuarse un masaje suave en dirección al corazón, para favorecer la circulación de retorno.
Para contribuir al buen cuidado de la piel se debe acostumbrar a los niños y niñas a que sean responsables de su equipamiento personal; que tengan una bolsa exclusiva para sus prendas; y que tengan siempre en la bolsa toalla, jabón, camiseta limpia de remuda, así como las posibles protecciones que precisen, como rodilleros, ligas, etcétera


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